Cómo funciona la cotización a la Seguridad Social explicada con ejemplos
En cada nómina aparece una línea de "cotización a la Seguridad Social" que se descuenta de tu bruto, normalmente en torno al 6,5%. Pero esa cifra que ves es solo una parte pequeña de lo que realmente se ingresa cada mes a la Seguridad Social por tu puesto de trabajo: tu empresa aporta bastante más, sin que aparezca reflejado en tu nómina de forma tan visible.
Qué es la base de cotización
La base de cotización es la cantidad sobre la que se calculan tanto tu parte como la de la empresa. Se compone de tu salario bruto mensual, incluyendo la parte proporcional de las pagas extra si no las cobras aparte, y está sujeta a un tope mínimo (no se puede cotizar por debajo de una cifra mínima fijada según tu categoría profesional) y un tope máximo (a partir de cierto salario, ya no se cotiza más aunque sigas ganando más, ni tampoco genera más derechos futuros por esa parte).
Los conceptos que cubre tu cotización
La cotización no es un único concepto, sino la suma de varios, cada uno destinado a financiar una prestación distinta:
- Contingencias comunes: financia tu futura pensión de jubilación, las bajas por enfermedad común y las prestaciones por maternidad y paternidad.
- Desempleo: financia la prestación contributiva por desempleo (el "paro") si te quedas sin trabajo.
- Formación profesional: financia programas de formación para trabajadores.
- FOGASA (Fondo de Garantía Salarial): garantiza el cobro de salarios e indemnizaciones pendientes si la empresa quiebra o es insolvente. Este concepto lo paga íntegramente la empresa, no el trabajador.
- Accidentes de trabajo y enfermedades profesionales: cubre bajas derivadas del propio puesto de trabajo. También lo paga íntegramente la empresa, con un porcentaje que varía según el riesgo de cada actividad.
- Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI): una cotización adicional en vigor desde 2023, destinada a reforzar la Seguridad Social ante el envejecimiento de la población.
Por qué tu empresa paga mucho más que tú
El reparto entre empresa y trabajador no es a partes iguales: la empresa asume en torno al 30% de tu bruto en total (sumando todos los conceptos), mientras que al trabajador se le descuenta aproximadamente un 6,5% (algo más en contrato temporal, por el punto adicional de desempleo). Esta diferencia es precisamente uno de los motivos por los que, al pasar de asalariado a autónomo, hay que facturar bastante más que el salario bruto anterior para mantener el mismo nivel de ingresos netos: como autónomo, ya no hay una empresa que asuma esa parte mayoritaria.
Un ejemplo con cifras
Para un trabajador con un bruto de 2.000 € al mes y contrato indefinido, la empresa aporta aproximadamente 600-620 € adicionales a la Seguridad Social por ese mismo puesto (sumando todos los conceptos a su cargo), mientras que al trabajador se le descuentan unos 130 € de su nómina. En total, el coste real para la empresa de ese puesto de trabajo ronda los 2.600-2.700 € al mes, muy por encima del bruto que ve reflejado el trabajador en su contrato.
Topes máximo y mínimo de cotización
Cada año se actualizan los topes de cotización. El tope máximo limita cuánto se cotiza aunque el salario sea muy alto (a partir de esa cifra, el salario adicional no genera más cotización ni más derechos futuros de pensión), mientras que el tope mínimo asegura que, incluso en categorías profesionales con salarios bajos, se cotice al menos por una cantidad determinada. Estos topes se actualizan cada año, normalmente en línea con la evolución del Salario Mínimo Interprofesional.
Si quieres ver cuánto se te descuenta exactamente con tu propio salario, prueba nuestra calculadora de nómina, que incluye el desglose completo de Seguridad Social e IRPF. Si te planteas pasar a autónomo, la cotización funciona de forma distinta: lo explicamos en autónomo o asalariado: qué te conviene.
Fuente: Seguridad Social.